Eryx vio, desde su propio infierno de asfixia, cómo la piel de Shaya empezaba a tomar un tono rojizo… después violáceo. La visión se volvió borrosa por la falta de oxígeno, pero no necesitaba ver para sentir.
Ese hombre estaba tocando a su esposa. Ese hombre estaba lastimándola. Ese hombre estaba intentando matarla.
Algo dentro de Eryx explotó.
Un rugido surgió desde la profundidad de su pecho, un sonido primitivo, desgarrado, que incluso con la garganta apretada logró escapar.
Con una fuerza i