98. Distancia Mortal
La carretera estaba desierta, cubierta por una neblina que se levantaba apenas con la brisa de la madrugada. Los faros del auto de Eryx cortaban la oscuridad mientras avanzaban a toda velocidad, y el sonido del motor rugiendo parecía mezclarse con los latidos frenéticos de su corazón. Shaya estaba agazapada sobre el asiento, abrazando su cuerpo con fuerza, tratando de hacerse pequeña, intentando desaparecer del mundo para mantenerse viva. Sus ojos brillaban por el miedo y la tensión, mientras e