79. Ironía Mortal
A la mañana siguiente, un ruido en el pasillo los alertó.
Eryx se levantó inmediatamente; su cuerpo se tensó como un resorte.
Shaya sintió el cambio en el ambiente, la forma en que él se colocó entre ella y la puerta, como un escudo humano.
Pero no era Viktor, ni Emilia, ni Claudia. Era Santiago.
Eryx apretó la mandíbula.
Shaya sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
La presencia de Santiago, con esa mezcla de arrogancia y obsesión que siempre llevaba consigo, encendió todas las alarmas pos