78. Entre Sombras y Promesas
Viktor lo miró con cierto respeto, aunque sabía que no podría contenerlo.
—Estás jugando con fuego —dijo.
—El fuego es lo mío —Eryx se giró y se marchó sin mirar atrás.
Viktor aplastó el cigarro con el zapato, con un dejo de inquietud en los ojos.
Por primera vez en años, había sentido miedo.
Eryx regresó a la habitación cerca de la medianoche.
Había pasado el día entero entre órdenes, llamados, silencios peligrosos y un instinto primario que no le daba tregua, protegerla, aun si el mundo enter