35. La prueba final
—Les diré algo más, pueden difamarme, pueden inventar rumores, pueden tratar de pintarme como una villana. No me importa. Porque, si ser fuerte, ambiciosa y no dejarme pisotear significa ser una villana… entonces aceptaré ese título con orgullo.
Las cámaras captaron cada palabra, cada brillo en sus ojos. La imagen de Shaya, vestida de negro, plantando cara a los medios, se replicó en todas las pantallas del país.
Esa noche, la curso de las cosas cambió. Ya no era solo la “viuda ambiciosa”, si