Por Lauren “Elvis” McCarthy.
Miraba la cámara que había puesto la pequeña Leprechaun en la sala de la suite en que se encontraban en el hotel y literalmente estaba que me orinaba de la risa con la interacción de esos tres. Realmente Louise tenía razón y tanto la joven Shannon como el joven Aaron algo sentían el uno por el otro.
—Lauren, no debieras ser así, el pobre de Aaron está que se muere de la impresión, nunca lo había visto tan mal.
—¿Me vienes a decir eso a mí, James?, siendo que ustedes dos dejaron así a esa pobre mujer.
—Nada de pobre mujer, querido abuelito postizo, esa perra se lo merecía, cada uno de los hermosos tijeretazos que le di en ese cabello ensortijado hecho por una pésima estilista. Era lo mínimo que podía hacer por ella. Ahora, tendrá un pelo más sano.
—¡Vannah!
—Shuuuu, baja la voz que despertarás a los porotitos.
—Perdón, pero no puedo estar de acuerdo contigo.
—Igual me dejaste hacerlo, mi niño bonito.
—Miren, se acaba de desmayar—es lo que nos dice James ba