No quiero abrir los ojos, me siento tan cómoda entre sus brazos… Es lo que me digo internamente, mientras me remuevo solo un poquito entre las sábanas de nuestra cama en la que estuvimos disfrutando de nosotros hasta que quedé sin conciencia…
—Mmm…
—Ya sé que estás despierta.
—Cinco minutos más.
Lo primero rayos del sol se cuelan por la ventana de nuestra habitación, bajo las mantas nuestros cuerpos desnudos se entrelazan como si fueran dos partes de un mismo puzle que por fin se acaba de termi