Estás últimas semanas han sido más que satisfactorias, por fin mi arpía estaba con nosotros con todas las de la ley. Éramos un matrimonio perfecto, con una hija perfecta, viviendo una vida idílica donde no había discusión más allá de qué película ver o si preparar palomitas dulces o saladas.
Me levantaba en las mañanas después de que mi arpía ponía los pies en el suelo, es que a esa mujer no se le acababan las baterías nunca y ahora que Louise dormía en su habitación nosotros podíamos disfrutar