Por Lauren “Elvis” McCarthy.
Con todo el ajetreo previo, los mensajes que nos enviábamos con la pequeña Leprechaun y a esas dos tramando entre pañales y biberones, entro en la habitación que tenemos en el hotel.
—¿Alguna novedad?— me pregunta James y quisiera decirle que muchas, pero Thomas me detiene indicando la cámara en el computador.
Ya son las siete y vemos como los chicos llegan a la habitación. Después de unas pocas palabras cada uno se fue a descansar por un rato.
Louise aprovecha de escribirme para informarme que se hará la que está muy cansada y les pedirá que ellos vayan a cenar.
Mientras yo me preparo para todo, James y Thomas se preocupan de los bebés y Vannita con Dana se arreglan para salir a cenar.
—Vayan ustedes adelante, para que encuentren una mesa alejada de ellos, aunque con tanto bebé, puede que eso no funcione.
El timbre de la habitación suena y veo como la menor de los Scott llega refunfuñando, dejando la puerta abierta.
—Les juro que es la primera y última ve