—¿No quisiste ir a seguir celebrando? — Le pregunto a Rocío que se ve tanto o peor que yo.
—Debía ver unos pendientes—evade olímpicamente mi pregunta, algo debe haber pasado en el paraíso de mi amigo Christin O'Connor que no sé, por lo que me atrevo a picar un poquito.
—O escapar como la gatita de pepe le pew.
—Para nada— dice, riendo por la comparación, aunque su risita es forzada.
Y eso que era yo la que tenía drams existenciales.
—Eso es bueno, pues yo sí. Ese idiota de Connelly me tiene los