A las 04:00 am, el primo Rodolfo salió del depósito con un folder bajo el brazo y un bostezo de hombre que no piensa morir los miércoles.
Llevaba el saco sin abrochar y el cuello de la camisa lastimando la nuez. La Sprinter gris donde subió olía a goma y a urgencias viejas.
—Sigue derecho y gira en la tercera —ordenó una voz desde la oscuridad de la parte trasera; Mateo se deslizó por el lado, el tas de la pistola eléctrica fue una serpiente breve. Rodolfo cayó como un saco de harina no hubo ti