Unos meses después...
La tarde caía perezosamente sobre Coral Gables. La mansión Rossi, silenciosa tras días de ausencia, se abría para recibir nuevamente a su reina.
Alma cruzó el umbral con pasos lentos, pero firmes, quitándose los lentes oscuros mientras una brisa ligera revolvía sus cabellos dorados.
El aire olía a jazmín recién regado y madera antigua, una mezcla que le recordó quién era... y lo mucho que estaba cambiando.
Caminó por el pasillo central, dejando que el eco de sus tacones se