La pantalla mostraba una imagen difusa, captada por una cámara de seguridad.
Era poco después de las 2:14 a. m. El silencio de la sala policial se mezclaba con el zumbido estático del monitor y el ocasional golpeteo de un tubo fluorescente parpadeante sobre sus cabezas.
En la imagen, una calle lateral mal iluminada, húmeda por la lluvia reciente. Un sedán gris de vidrios polarizados aparecía lentamente, reptando como una sombra sin dueño, y se internaba en el estrecho callejón junto al Hotel Ro