Cap. 82 Tienes tres días
Observó la escena a través de la ventanilla polarizada, el teléfono pegado a su oreja. Su expresión era una mueca de desprecio, pero sus ojos, esos sí, brillaban con una malicia fría y calculada.
—Tienes tres días —susurró en italiano al teléfono, su voz un silbido sibilante.
—Ya sabes con quién coordinar para acelerar el proceso. Quiero todo listo. Sin errores.
Colgó sin esperar respuesta. Su plan, repugnante y meticuloso, ya estaba en movimiento. Emilia le daría acceso, le proporcionaría la o