Cap. 82 Tienes tres días
Observó la escena a través de la ventanilla polarizada, el teléfono pegado a su oreja. Su expresión era una mueca de desprecio, pero sus ojos, esos sí, brillaban con una malicia fría y calculada.
—Tienes tres días —susurró en italiano al teléfono, su voz un silbido sibilante.
—Ya sabes con quién coordinar para acelerar el proceso. Quiero todo listo. Sin errores.
Colgó sin esperar respuesta. Su plan, repugnante y meticuloso, ya estaba en movimiento. Emilia le daría acceso, le proporcionaría la oportunidad.
Él solo necesitaba el lugar adecuado, la excusa perfecta para separar a Dayana de su guardaespaldas personal (porque Ares, por supuesto, había aumentado la seguridad discreta a su alrededor) y de ese círculo asfixiante de lealtades que estaba construyendo.
Pero mientras los observaba, algo se retorció dentro de él. Dayana, riendo, con los ojos brillantes, era… irradiantemente hermosa. No con la belleza pulida y fría de las mujeres de su círculo, sino con una vitalidad, una autentici