Cap. 77 Tu mamá y yo…
Se quedaron en silencio un rato, entrelazados, no con la pasión de horas antes, sino con una intimidad nueva, consolidada. El miedo al retroceso se había disipado, reemplazado por la certeza de que, memoria o no, el camino que estaban recorriendo juntos era el correcto.
—Entonces —dijo Ares después de un tiempo, su voz ahora con un dejo de su habitual pragmatismo teñido de humor—, si tu cuerpo ya está actualizado… ¿Podemos pasar a la fase de desayuno? Felicia debe tener la mesa puesta y probabl