Cap. 77 Tu mamá y yo…
Se quedaron en silencio un rato, entrelazados, no con la pasión de horas antes, sino con una intimidad nueva, consolidada. El miedo al retroceso se había disipado, reemplazado por la certeza de que, memoria o no, el camino que estaban recorriendo juntos era el correcto.
—Entonces —dijo Ares después de un tiempo, su voz ahora con un dejo de su habitual pragmatismo teñido de humor—, si tu cuerpo ya está actualizado… ¿Podemos pasar a la fase de desayuno? Felicia debe tener la mesa puesta y probablemente esté escuchando en la puerta con un vaso.
Dayana soltó una carcajada, un sonido libre y alegre que resonó en la habitación. El sonido de una mujer que, pieza a pieza, estaba encontrando no solo su pasado, sino la felicidad inesperada de su presente.
—Sí —dijo, besándolo rápido.
—Pero después del desayuno… tal vez tu cuerpo pueda refrescarme un poco más esa memoria sensorial. Solo para asegurarme de que no se me olvide.
La mirada de Ares se encendió con una promesa oscura y deliciosa. La g