Cap. 46 Es exactamente así
Elsa se quedó sin aire.
—Eso… eso no tiene nada que ver…
—Hace un año y medio: —continuó Ares, implacable.
—El accidente de Dayana. Cuando despertó sin memoria, fuiste la primera en llegar. ¿Y le dijiste qué, exactamente? "Cuidado con Ares, es controlador y tóxico. Tu matrimonio era un infierno." Te basaste en las grabaciones robadas y los rumores de Bárbara. Construiste una narrativa de odio sobre los cimientos de mi dolor y el suyo. Le robaste no solo su pasado, sino la posibilidad de un presente en paz.
—¡Yo la protegía de ti! —insistió Elsa, pero su voz empezaba a quebrarse.
—¿De esto? —Ares cambió la pantalla. Ahora se veían fotos. Él, durmiendo en una silla al lado de la cama de Dayana en el hospital. Él, aprendiendo a hacer el nudo de un portabebés con cara de frustración. Él, mirando a Dayana con los ojos del jardín, con ese amor torpe y devastador que ella había recordado
—¿De esto la protegías? ¿De un hombre que se desmoronaba en privado, pero se mantenía en pie para ella?