Cap. 114 Parece que sí
El silencio que siguió fue extraño, cargado de un respeto recién nacido. Felicia observó a Bárbara con nuevos ojos, viendo más allá de la máscara de la reina destronada.
—Siempre pensé que eras una inútil —admitió Felicia, con una sonrisa ladina—. Que te habías pasado la vida dando órdenes sin ensuciarte las manos.
—Pues parece que te equivocabas —respondió Bárbara, con un orgullo que no era altanero, sino genuino.
—Claro que sé cocinar. ¿Crees que sobreviviría en esta familia solo con dinero?