Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde había comenzado como cualquier otra desde que habíamos comenzado a preparar la casa para el bebé: cálida, suave, llena de planes pequeños y conversaciones tranquilas. Santiago estaba en el estudio revisando algunos documentos, mientras yo organizaba un nuevo cajón en el armario que ahora sería para cosas de maternidad —libros, cremas, pequeños regalos que ya empezaban a llegar.







