Mundo ficciónIniciar sesiónEl primer cajón que abrí fue el del estudio. Viejas libretas de diseño, bolígrafos mordisqueados, un par de bocetos arrugados con ideas que alguna vez creí geniales. Me detuve, los sostuve en la mano unos segundos, y luego los solté. No porque ya no fueran importantes, sino porque ahora había algo más grande que reclamaría mi atención. Mi cuerpo. Mi tiempo. Mi vida.
El bebé.







