Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl aire olía a humedad, metal oxidado y algo más oscuro que no supe identificar de inmediato. Cada paso que daba detrás de Julián y Gabriel me pesaba en los pies, como si el suelo mismo tratara de advertirme que regresara. Que huyera.
Pero ya era tarde para eso.
Mi corazón latía como un tambor frené







