Ella se acercó a él, lo rodeó por el cuello y lo besó. Fue un beso voraz, un estallido de deseo que lo hizo jadear de pura excitación. Se separaron, jadeantes y sonrojados.
— Al fin. Al fin le pedí el divorcio a Mauricio. Ahora solo hay que esperar a que se cumplan los seis meses de tu matrimonio.
Esas palabras cayeron sobre él como un golpe, una onda expansiva que le heló la sangre. La inevitable realidad de su matrimonio, del divorcio, de todo, lo golpeó con una fuerza que no esperaba. Y lo m