Con el paso de las horas, la inusual ausencia del CEO y sus asistentes comenzó a resonar en la agencia.
Freisy estaba visiblemente preocupada. No solo por la agenda de trabajo, aunque perder compromisos con clientes prestigiosos ya era grave, sino porque Derek era excepcionalmente responsable. Faltar así, sin previo aviso, era una señal clara de que algo andaba muy mal. Decidida a averiguar qué sucedía, tomó rumbo al apartamento de Derek.
Al llegar, golpeó la puerta con impaciencia. Tyler fue q