Naomi subió las escaleras a paso lento. Al entrar en su habitación, cerró la puerta de golpe y se desplomó sobre la cama. La cena en casa de los Torres había sido un éxito, pero la conversación con Derek la había dejado en un estado de profunda confusión. Una punzante inquietud la carcomía: o aquel hombre era demasiado orgulloso para admitir lo que sentía, o, definitivamente, no sentía nada en absoluto.
Estaba completamente perdida en sus pensamientos cuando un golpe firme en la puerta la trajo