Derek la vio llegar y su rostro se endureció. Estaba molesto, le dijo que no podía salir de la casa sin su permiso, sobre todo después de lo que dijo en la agencia. La noticia de su matrimonio corría como pan caliente por toda la ciudad.
—¿Dónde estabas? —preguntó con voz grave.
—No te interesa.— subió las escaleras sin demora, dejándolo enfurecido.
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Dos días transcurrieron sin pena ni gloria. Naomi se reunió de nuevo con Matthew para hablar, para intentar rescatar la amistad. Después de cen