Él cerró la carpeta, le dedicó una mirada gélida y, mientras jugaba con el lapicero, respondió:
—No tuve nada que ver, pero la persona que lo hizo merece mis felicitaciones.
—No mientas, fuiste tú.
—Tengo muchas cosas importantes que hacer. ¿Crees que voy a perder mi tiempo contigo?
Naomi no se quedó más tiempo. La impotencia la ahogaba. Alguien la quería destruir, y tenía que saber quién y por qué. Se comunicó con Nelly y le pidió que se reunieran en su lugar de siempre.
Poco después, se encontraron y le contó todo. Nelly, que estudiaba periodismo de investigación, se ofreció a ayudarla.
—¿Crees que esta noche tendrás la información? —preguntó Naomi, afligida.
—Sí, te enviaré el link.
—Para mí el responsable es Derek. Llevamos cinco días viviendo juntos, y me parece una eternidad. No lo soporto, todo en él me molesta. Y el muy maldito cree que soy su sirvienta. Me hace preparar la cena y el desayuno, pero no come nada. Lo hace para molestarme.
Esa noche, Derek llegó a la mansión, ago