Derek se limpió los labios y tomó un trago de agua. Su mal humor era palpable. Se levantó, colocándose detrás de su prima y le susurró al oído con una frialdad que heló el ambiente.
—Que sea la última vez que te metes en mi vida. ¿O acaso yo te cuestiono por todos los imbéciles que te follas?
—No es lo mismo, esa mujer... —intentó defenderse ella, pero Derek la interrumpió, su voz un trueno contenido.
—¡Ya basta! Ahórrate tus comentarios de mal gusto. Joder. Maik, nos vemos después, cancela la