OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 46.
Escuché el disparo.
El sonido fue seco, brutal, tan cercano que sentí cómo vibraba en mis oídos. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente: me encogí de forma instintiva, cerrando los ojos con fuerza, esperando el dolor, esperando el impacto, esperando el final.
Pensé que ese era el momento, que todo terminaba ahí… Pero el dolor no llegó.
En lugar de eso, escuché un grito desgarrador, uno que no era mío.
Abrí los ojos, confundida, con el corazón desbocado y la respiración completamente fuera de co