OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 34.
Esperaba que, después de mis palabras, Héctor se pusiera a la defensiva y comenzara a discutir conmigo como tantas veces lo había hecho en el pasado. Esperaba gritos, reproches, acusaciones lanzadas como cuchillos o incluso que me empujara lejos con esa frialdad que se había vuelto tan característica en él. Me había preparado mentalmente para eso, para otro enfrentamiento inútil que solo nos desgastaría aún más.
Sin embargo, de manera completamente inesperada, ocurrió lo contrario.
Héctor se ac