OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 35.
Después de escuchar hablar a Héctor, siento un vacío enorme abrirse en el fondo de mi pecho, como si algo se desgarrara lentamente por dentro. No es un dolor agudo ni inmediato, sino uno profundo, pesado, que se instala y no se va. Un dolor que no grita, pero que consume.
De pronto, en mi mente, todo comienza a encajar. Cada conversación con Gabriel. Cada respuesta ambigua. Cada burla disfrazada de indiferencia.
Recuerdo claramente todas las veces que le pregunté por Héctor. Cómo estaba, si hab