OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 32
Me mantuve en silencio, mirándolo fijamente, esperando que dijera algo… cualquier cosa.
Esperando que se acercara, que rompiera ese silencio que me estaba destrozando por dentro.
A pesar de todo lo que había cambiado, a pesar de que ya no era el niño con el que crecí ni el adolescente del que me enamoré, una parte muy pequeña y muy ingenua de mí todavía albergaba esperanza. Pensé, o quise creer, que al saber que estaba embarazada de su hijo algo en su interior se quebraría, que su corazón reacc