OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 10.
Despierto exaltada en medio de la madrugada, con el corazón golpeando mi pecho con violencia y los pulmones ardiendo por el aire que entra y sale de mi cuerpo de manera descontrolada. Mi respiración es errática, entrecortada, como si hubiera estado corriendo durante horas. El camisón está completamente empapado de sudor, pegajoso contra mi piel, y siento el cabello húmedo adherirse a mi cuello y a mi frente.
—Maldita sea… otra pesadilla —me quejo con la voz ronca, cargada de frustración y cansancio.
Me incorporo con dificultad, apoyando una mano temblorosa sobre el colchón para estabilizarme. El cuarto está oscuro, silencioso, apenas iluminado por la tenue luz de la luna que se filtra por las cortinas. Aun así, por unos segundos, no logro distinguir dónde estoy. Mi mente sigue atrapada en ese otro lugar, en ese espacio asfixiante del que nunca parece liberarse del todo.
Las pesadillas se han vuelto bastante recurrentes desde que mi anterior y “querido” prometido me encerró en una mald