Capítulo 89.
Siguiendo con el plan que el propio Gabriel sugirió, pido ir a un lugar público, una cafetería cerca a la plaza en la cual estábamos, la cual debido a la hora del día se encontraba llena de clientes, un lugar con demasiados testigos como para que Gabriel intente hacerme daño.
—Entonces sobre el bebé… ¿Vas a decirme si es un niño o una niña? —insiste Gabriel cuando ya estamos sentados en una de las mesas de la cafetería.
—Es un niño —respondo de mala gana.
—Qué adorable… eso es bueno, podré comenzar a buscar nombres cuanto antes.
—¿Qué te hace pensar que vas a estar involucrado en la vida de este bebé? —pregunto furiosa— No hay manera en que yo te permita acercarte a mi hijo…
—No hay problema, después de que su padre sea declarado culpable e incapaz de cuidarlo al estar en la cárcel, alguien tendrá que hacerse cargo del niño, ¿No es cierto?
—Aún si Víctor termina encerrado, me tendrá a mí, su madre, así que tú no podrás acercarte a él.
—Tampoco es como que tú seas demasiado capaz,