Capítulo 88.
Cuando escucho a Diana recriminarme por lo ocurrido, no puedo hacer más que bajar la cabeza con tristeza, mientras mi corazón late con fuerza y el arrepentimiento llena mi pecho.
—Diana tranquila, ella no lo hizo a propósito —intentó defenderme la señora Adeline.
—No importa si lo hizo a propósito o no, traicionó a Víctor al firmar esos estúpidos papeles y meterlo en la cárcel. Y ahora está ahí llorando, como si ella fuera la víctima, y no mi amigo que está encerrado en esa estúpida celda por