Capítulo 22.
Siendo llevada en sus brazos, caminamos fuera del comedor hacia las escaleras de la oscura mansión, observando todo mi entorno con la poca claridad que siempre hay adentro de esta casa.
Subiendo las escaleras, nos dirigimos al lado contrario en el cual se encuentra mi prisión, ya que al otro lado del pasillo, detrás de una gran puerta de Caoba negra, observé la lujosa habitación que supongo le pertenece a Victor.
Las paredes están pintadas de azul, tiene pocos muebles, lo más resaltante es una