Capítulo 11.
Sintiéndome desolada, bajo en el ascensor del hospital hasta la planta baja del establecimiento. Debido a que ya ha pasado el horario de visitas en el resto del hospital, los pasillos y los ascensores están prácticamente vacíos, lo cual me permite hundirme en mi propia miseria al estar en soledad.
Saliendo del ascensor, camino por la planta baja del hospital dirigiéndome a la salida, ya sin poder evitar los pensamientos sobre mi evidente embarazo. Que sea una infección estomacal sería demasiada coincidencia, y aunque nunca se puede quitar la posibilidad…
Sinceramente se que no es una infección, estoy embarazada, y eso ya es evidente.
Mientras me hundo en la miseria de la desesperación y el temor, justo cuando estoy saliendo del hospital, pasó por los consultorios privados de los especialistas, los cuales a pesar de ser de noche siguen atendiendo pacientes. Por lo que al pasar frente a un consultorio ginecológico, con todos mis pensamientos atormentándome, terminó entrando para pedir u