OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 12.
Conocí a Rebecca cuando tuve que huir de Gabriel por un tiempo, algo que incluso ahora, al recordarlo con la perspectiva que dan los años y el dolor acumulado, me parece profundamente irónico. El destino tiene una forma cruel de entrelazar los hilos de la vida, y en aquel entonces yo aún no entendía cuán retorcida podía llegar a ser esa red. La persona que nos presentó fue Fabricio, el supuesto mentor y mejor amigo de Gabriel en ese entonces, el hombre en quien él confiaba ciegamente y que yo, en mi desesperación, decidí utilizar como mi única salida.
Para resumir mucho el asunto, yo estaba robando información de Gabriel. Documentos, conversaciones, movimientos financieros, cualquier cosa que pudiera servir como moneda de cambio. Esa información luego se la entregaba a Fabricio, esperando ingenuamente que gracias a lo que yo recuperara él encontrara una forma de deshacerse de Gabriel, de sacarlo definitivamente de mi vida sin que yo tuviera que enfrentar las consecuencias directas. En