OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 14.
Mirando a Héctor frente a mí, llena de nerviosismo, mi mente empieza a correr con desesperación buscando una forma de ganar tiempo, cualquier cosa que evite que me haga daño hasta que mi familia regrese. Cada segundo a solas con él se siente como una cuenta regresiva silenciosa, pesada, peligrosa.
—¿Qué es lo que buscas? —pregunto finalmente, sentándome en el sofá con movimientos lentos y calculados, intentando aparentar calma—. ¿Una disculpa o algo así? De acuerdo, voy a dártela si es lo que quieres. Lo lamento mucho, Héctor, por haber arruinado tu importante evento de compromiso… ese que no le interesaba a nadie más que a ti. Perdóname, por favor.
Las palabras salen de mi boca con un tono forzado, cargado de ironía contenida, pero también de un miedo que intento ocultar. En mi interior espero que eso sea suficiente para aplacar su furia, que su ego herido quede satisfecho con esa falsa sumisión. Con esa intención, intento girarme y darle la espalda, deseando con todas mis fuerzas qu