Capítulo 104.

Sonriendo dejo a mi pequeño en la cama de ese hospital, dejando que él en medio de sonrisas típicas de los bebés a su edad, gatee en dirección a mi padre, el cual lo espera con los brazos abiertos.

—Gabriel, mi hermoso nieto, has vuelto a venir a visitarme —dice mi padre recibiendo a mi hijo con los brazos abiertos.

—Muy bien hecho Gabriel, ve a abrazar a tu abuelito —le digo a mi hijo observando, como él se acerca a mi padre.

Sentándome en la silla de visitantes de la habitación privada del
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