121. ¿Qué quieren de nosotras?
Ciro y Hanna se encontraban en el jardín, sonriendo satisfechos. Ambos miraban a su alrededor con una expresión de orgullo brillando en sus ojos.
—Todo está perfecto — afirmó Ciro, dirigiéndose a su hija. Esta alzó su mano derecha, y Ciro chocó su palma abierta contra la de ella, celebrando el éxito de sus preparativos.
—Solo falta que mamá y las abuelitas lleguen — comentó la pequeña con entusiasmo.
—Exacto, no deberían tardar en llegar. Será mejor que tú y yo nos vayamos a cambiar de ropa — s