124. Siempre sabes cómo sorprenderme.
El ambiente nocturno estaba cargado de magia. La luna llena y brillante bañaba el entorno con un resplandor plateado, mientras las estrellas centelleaban en el cielo, creando un panorama celestial que parecía pintado solo para ellos. Un ligero viento soplaba, llevando consigo el aroma de las flores nocturnas y el suave murmullo de las hojas de los árboles cercanos.
Ciro tomó la mano de Julia y la condujo hacia un claro iluminado por la luna. En el centro había una manta dispuesta sobre el céspe