Volvieron a Brasil dos días después. Habían aprovechado el tiempo nunca. Llegaron a la mansión agarrados de la mano y riendo de cualquier cosa.
Al verlos así de juntos y felices, las mujeres de aquella maravillosa familia se mostraron encantadas, sobre todo Julia Torrealba, que al fin podía ver que la tranquilidad reinaba alrededor de ese par de enamorados.
— ¡Me alegra tanto verlos así de felices y unidos! — expresó con felicidad —. ¡Espero que su relación se fortalezca más a partir de ahora!