EL GUARDAESPALDAS DE MI HERMANO: 9. Ya no soportaría la idea de una vida sin ti
Chocaron contra la pared contigua a la puerta. Rieron porque uno de los dos se golpeó la cabeza.
— Auch — se quejó ella, riendo.
Él tomó sus mejillas y la miró.
— ¿Estás bien?
— Mjum — fue lo único que pudo decir.
— Muy bien — y volvió a besarla.
La llevó a tientas a la mesa más cercana, apartó las cosas que había de por medio y allí la empotró. Continuó besándola. No hubo consideración o prudencia en ninguna de sus acciones, al contrario. Leonas quería poseerla y ella necesitaba que lo hi