EL GUARDAESPALDAS DE MI HERMANO: 5. Solo serás tú quien decida qué hacer con nosotros.
La carretera se abrió paso frente a ellos. No habían hablado de nada durante todo el camino y la ciudad y los autos comenzaban a quedar atrás.
— ¿A dónde nos llevas? — preguntó ella, después de un rato. El bosque a los lados no dejaba entrever que hubiese civilización más allá.
— De hecho… ya hemos llegado — contestó él, apagando el motor del auto.
Elizabeth frunció el ceño, sin comprender, y miró a través de la ventana del copiloto. Enormes árboles no dejaban entrever que hubiese civilizació