81. Quiero besarte
Minutos más tarde, estaban sentados en una pequeña y discreta mesa a la luz de la luna que entraba tímida y plateada por una de las ventanas.
— ¿Qué se te antoja? — le preguntó él. Ya había servido las copas.
Ella miró los platillos con deleite.
— No lo sé, todo se ve delicioso.
— María es una excelente cocinera — reconoció —. Déjame servirte un poco de todo.
— Te ayudo — al intentar incorporarse, él colocó su mano sobre la suya y la miró con adoración.
— Yo me encargo por esta noche.
— P