78. Un largo camino por recorrer
Una semana y media después, la pequeña Raquel ya presentaba afortunadas mejorías, y tan solo un par de días más tarde, les dieron la noticia: Estaba oficialmente fuera de peligro.
— Entonces… ¿Ya puedo volver a casa, doctor? — preguntó la niña con alegría, recostada sobre sus almohaditas.
El doctor y Elizabeth y rieron.
— Sí, pequeñita, pero debes cuidarte mucho e ir con calma.
— ¡Yupi, sí, ya quiero volver a casa con mi abuelita, mi bisa, mi tío Santos, mi tía Pauli y mi primito César! — in