79. Una invitación llena de promesas
Después de ese día, Santos Torrealba se había propuesto reconquistar el corazón de la mujer que amaba, y por eso, sin falta, cada mañana desde entonces, llamaba a su puerta antes del desayuno para invitarla a compartir la mesa en el jardín solo ellos tres.
Julia Torrealba, quien fue cómplice de aquella romántica idea, se encargó de tenerlo todo listo para ellos, con diferentes aperitivos y una preciosa decoración a la sombra de un gran árbol que incluía un pequeño corral para César en el césped