72. Sonrisas y días de mejorías
La ayudó a alimentarse, y a pesar de que tenía el estómago revuelto y sentía que no podía pasar bocado, hizo un gran esfuerzo por llevarse a la boca más de un par de bocados.
— Ya… no quiero más — musitó con dulzura.
— Solo te falta un poco.
— Pero…
— Por favor, An — le pidió, sin poder evitar mirar sus ojos.
Ella aceptó, obediente, un par de bocados más, hasta que sintió que si seguía le vendrían arcadas y él paró.
— Gra…cias — le dijo ella con sinceridad.
Él la miró un tanto extrañado.