Un mes después…
La vida continuaba su curso. O al menos eso parecía, porque en su interior ya nada era igual; ya nada se movía de la misma manera.
El vacío de la pérdida de un ser querido estaba presente. No solo en su día a día, sino también en el de su hijo. Regresar a la escuela para Alan fue como empezar otra vez. Como ese primer día en que no quiso quedarse porque temía que no fuera luego por él. En este caso, lloró de nuevo; pero lloró por el papá que ya no iría a buscarlo ni lo llevaría