Había especulado mucho sobre Selene Ponce y cómo era en realidad. La había imaginado como una mujer altiva, arrogante, capaz de hacer sufrir a un hombre simplemente por diversión.
¿Para qué casarse si no lo quería?
¿Para qué torturarlo haciendo que la deseara si nunca le daría un poco de su pasión?
Para Diana, Selene Ponce siempre fue la mala de la historia hasta ese preciso instante.
Ese abrazo se sintió sincero; sus palabras también le dieron el valor que necesitaba para acercarse a la lápida