Durante ocho años, religiosamente, había estado enviando una carta a la base militar cada mes. Era anticuado, lo sabía. Actualmente, las redes sociales eran un medio más efectivo para comunicarse, pero no podía dejar de lado ese modo tonto y romántico que había adquirido en su adolescencia.
Lastimosamente, ninguna de sus cartas fue contestada. Pero siempre lo justificó: “Seguro está muy ocupado”, “Seguro ni siquiera le permiten recibir correspondencia”. Las excusas fueron interminables, de la m